miércoles, 10 de junio de 2009

Ajuste de cuentas

Esto ya lo publiqué hace tiempo en otra parte, pero es demasiado goloso como para resistirse... (Vale, estoy de exámenes, no puedo perder tiempo escribiendo las originalísimas y trepidantes entradas a las que os tengo acostumbrados... ¿Os? Genial, ya hablo solo... ^^u). En fin, al grano:

El Guión es absurdo e inconexo, y sus líneas se entretejen de manera enrevesada. Es un trabajo demasiado fino para ser atribuido al intelecto humano, aunque quizás una horda de chimpancés aporreando teclados podría producir un resultado semejante en un tiempo razonable. Especialmente si están bebidos.

Qué gran verdad... (Y ahora, si me lo permitís, voy a escribir unas palabras totalmente vacías de contenido para que esta línea no quede tan perdida)

jueves, 28 de mayo de 2009

Una abeja

Un buen día, más bien, una buena tarde —una tarde espléndida— estás en tu cuarto —acabas de llegar a casa— y, por el rabillo del ojo, entrevés un pequeño bulto negro en la alfombra, que se te antoja un insecto muerto, no sabrías muy bien decir por qué —realmente lo es—.

Vuelves la cabeza, «no creo», piensas, y entonces todo se para un instante, mientras miras fijamente la abeja que yace patas arriba en el suelo. No tienes ni idea de cómo ha llegado hasta ahí, ni aciertas a imaginar por qué de todas las casas, de todos los cuartos, de todas las alfombras, ha ido a acabar precisamente en la tuya, pero te parece que el momento posee una vaga trascendencia, incluso una cierta solemnidad, que quizá no esté en la abeja, ni en la situación —de acuerdo—, pero qué importa.

Tienes que estudiar, claro —es lo que toca—, y por unos segundos crees que vas a hacerlo.

No.

No puedes dejar que todo quede ahí. Porque de algún modo oscuro, percibes que has rozado la Eternidad —sí, aunque en alguna de sus más recónditas acepciones—. Es algo inaprensible, pero sientes que puedes perseguirlo. Y por una vez, estás dispuesto a hacerlo

Una abeja

Procedentes de todos los confines del mundo,
las más asombrosas maravillas desfilaban cada día
bajo la mirada impávida del Califa,
que hacía tiempo había olvidado cómo sorprenderse.


Gracias a: Amanda, por escanear el dibujo.

martes, 5 de mayo de 2009

Big Blogger is watching you

En un intento de dar verosimilitud la Ilusión de Control, he instalado Google Analytics en el blog. Ya sabréis a lo que me refiero, a esa herramienta de Google (¡Oh, Gran Oráculo de Internet!) que recopila información sobre sobre el tráfico de usuarios en tus páginas para elaborar estadísticas que satisfagan (o no) los egos hipertrofiados de los blogueros (vale, también sirve para que los esforzados programadores web mejoren los servicios que ofrecen, pero, ¿a quién le importa?). En fin, resumiendo:

¡BAILAD, MARIONETAS, BAILAD!

Ah, cómo me gusta esa frase...

En realidad, cuando un poco más arriba escribía «he instalado», estaba siendo algo eufémico. Lleva más de una semana funcionando... con sorprendentes resultados. Yo creía que esto era una especie de club selecto (léase «un blog dejado de la mano de Dios»), protegido del mundanal ruido... vamos, que me leían cuatro gatos... y no: son treinta. Esas son las visitas que he recibido en los diez últimos días, y lo cierto es que me intriga. Me tranquilizaría pensar que se trata de personas erráticas y ociosas que acaban en este blog tras realizar búsquedas más o menos arbitrarias de palabras como fálico, Hécate o pulpo violeta. Pero no. El omnisciente Google Analytics afirma sin ningún pudor que sólo una de las visitas proviene de un motor de búsqueda (y, por si os lo preguntabais, no buscó ninguna de las sugerentes palabras anteriores). ¿De dónde sale toda esa gente? Misterio...

En cualquier caso, superado el recelo inicial, los lectores siempre son bienvenidos. Si a estas alturas aún queda alguno, le animo a que grite en la oscuridad cómo llegó hasta aquí. Por desgracia, Google Analytics no lee el pensamiento... todavía...

jueves, 30 de abril de 2009

Muertos vivientes

Creo que lo normal es estar muerto. Lo damos por hecho. Por eso tantas veces no nos damos cuenta de que estamos vivos. Hasta que de pronto nos acordamos. Da un poco de vértigo, ¿no?, sentir toda esa responsabilidad de golpe. Entonces te quedas mirando una nube, o, peor aún, empiezas a decir tonterías (que en realidad no lo son, o tal vez sí, o quizá... ), y la gente pensará: «Mira, por ahí va un iluminado.»

Sí, eso es, un iluminado.

lunes, 13 de abril de 2009

Trivialidades

Quizá en una astuta maniobra para obligarme a dedicar tiempo de estudio a publicar algo en mi blog, y así provocar mi decadencia y caída, Álex ha incluido en su blog un enlace al mío (¡Gracias!). Afortunadamente, he ideado un contraataque genial. Mi plan consiste en recomendaros que en vez de visitar mi bitácora, leáis la suya, que merece bastante más la pena, aunque, como yo, actualiza con una frecuencia que tiende asintóticamente a cero.

Hablar sólo de eso en una nueva entrada sería demasiado trivial. Esta es una palabra que uno empieza a usar indiscriminadamente en cuanto cursa alguna asignatura de matemáticas en la universidad. A veces desearía que los dioses me permitieran olvidarla, para que así ambos (la palabra y yo) pudiéramos descansar, pero, también, por supuesto, para poder vivir de nuevo el placer de descubrirla. El significado de esa palabra es tan amplio que uno está tentado de creer que carece de él. Un par de operaciones algebraicas elementales de un desarrollo bien pueden ser omitidas por tiviales, pero del mismo modo puede serlo una demostración de varias páginas de extensión.

«Para este hecho tengo una demostración maravillosa. Dicha demostración es demasiado trivial como para escribirla en el margen, y se deja por tanto como ejercicio a las generaciones siguientes de matemáticos.» Pierre de Fermat, en alguno de los universos posibles

Feynman ya señaló que el rasgo común de todo lo que en esta palabra converge es que es sabido; así, trivial es todo lo que ya se entiende, sin importar el esfuerzo que haya costado llegar a esa comprensión. Me gustaría aportar mi granito de arena complentando esta visión: si uno se fija bien, trivial significa, en prácticamente todos los casos, «tengo mejores cosas que hacer». En este sentido, esta entrada es trivial, porque debería estar estudiando.

Hécate

Hécate, diosa de lo trivial, de la pluma de Mallarmé.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Balance

Debido a una decisión hasta cierto punto arbitraria tomada en la reforma del calendario romano por Julio César, es frecuente en estas fechas plantearse cómo le han salido a uno los últimos doce meses. Sin embargo, la frágil memoria humana obliga a que la segunda mitad del año pese más en ese juicio. Es una lástima, porque creo recordar que las cosas me fueron bastante, o por lo menos relativamente bien hasta agosto y aún así, el sabor que me deja 2008 es muy ácido, y con intenso retrogusto amargo. Allá por septiembre, las cosas ya habían empezado a torcerse, y tenía oscuros presentimientos de que iría a peor. Concretamente, me invadió la sensación que este curso sería un segundo segundo, periodo de mi vida especialmente lúgubre por diversas razones que se resumen en una (¿Cuál? Me la callo; por mucho que nadie lea este blog, hay cosas que prefiero no airear...). Por desgracia, ya puedo decir que ha sido exactamente así.

Claro está, no todo ha sido malo estos últimos meses. Hay unas cuantas personas que han estado ahí para hacerlos más soportables y, francamente, no sé que habría hecho sin ellos. No voy a dar nombres, porque las listas son siempre incompletas, pero seguro que alguno de ellos llega a leer esto. Muchas gracias.

En fin, sólo me queda desear que el año que viene sea mucho mejor para todos. No tiene rima tan fácil como el anterior, es cierto, pero eso no significa que tenga que ser malo. Siempre queda una ventanita de esperanza (maldita, maldita Pandora...). Así que eso:

¡Feliz 2009!

sábado, 27 de diciembre de 2008

Esencia de cine destilada

¿Por qué no fiarse de un tráiler?

Porque el hecho de que se puedan condensar los tres o cuatro momentos cumbre de una película en un trepidante y conmovedor anuncio de un minuto no garantiza que lo que haya entre ellos sea interesante. Y es eso lo importante.

Hoy en día hay auténticos maestros del tráiler. A veces lo tienen muy fácil: hay películas que sólo son tráileres rellenos.